Bienvenido al Team81 con información sobre nuestra aventura y como apoyarnos.


   Inicio

   Noticias

   El Rally

   El Equipo

   El Coche

   El Recorrido

   Patrocinio

   Contacto

   Inglés   

TEAM 81 en el MongolRally 2005: un breve informe.

Tres semanas después de salir de Londres y después de aguantar caminos atroces, y numerosos percances, llegamos primeros a Ulaanbaatar el 21 de agosto. En nuestro Citroen 2CV también éramos los primeros en cruzar la frontera de Mongolia al oeste de Tsanganuur el 16 agosto, un día o dos antes de que incluso la petición oficial con la orden de abrir la frontera y dejar pasar los equipos del rally fuese recibida por los protectores militares allí. Tres otros equipos, "Panda Power", "Two Men Went To Mowglia" y "Plane Broke" estaban pisando nuestros talones, otros estaban en Rusia, los demás equipos estaban aun mas lejos por Kazajstán y varios coches ya habían caído debido a problemas mecánicos en el qué se describe como “la aventura más grande del mundo”.

Los percances están lejos de ser inesperados en este rally, pues las reglas indican que los coches deben ser de mínimo valor, ya que los que sobrevivían iban a quedarse en el destino, y tener una capacidad de motor de menos de 1.000 cc. Así alrededor de cuarenta equipos zarparon el 30 de julio desde Londres en una colección de coches listos para el desguace. La motivación detrás de este acontecimiento inusual es de crear fondos para dos ONG; “Send a Cow” (Envíe una Vaca), que proporciona animales para las pobres comunidades en África y “Save the Children”.

Era la oportunidad de contribuir al bienestar de niños en Mongolia no tan afortunados, así como el sentido de la aventura, que nos motivo a tomar parte en el desafío del rally como “Team81”. Como amantes de coches clásicos de competición ya estábamos acostumbrados desde hace años a las largas distancias en nuestro flamante MG-B (Rally Monte-Carlo, Marrakech, Costa a Costa, etc.). No obstante el viaje de Londres a Mongolia fue mucho más difícil de lo que esperábamos. En los caminos de Kazajstán pasamos numerosas baches, algunos tan enormes que solo se pueden describir como "cráteres", los millares de kilómetros a través de desiertos y estepas sin carreteras, sobre meros caminos y siguiendo los postes del telégrafo, si estaban la vista. Éstos y otros caminos fueron muy duros para el 2CV, apodado "Ducky" (Patito) que era de los más viejos vehículos del rally.

Donado por Fernando Cortes, un amigo y veterano de rallyes, el coche se entrego sobre la grúa en un pobre estado, con varias cajas lleno de piezas sueltas. Leonard procedió a montar y a preparar el coche para el rally, usando solamente artículos donados o reciclados, asistido por voluntarios y entusiastas como JC su hijo, Fernando, Luis Palacios (presidente del club 2CV) y especialistas mecánicos tales como Manuel Gonzáles del Taller "Planeta" Citroen y Jesús de "Autodisco" para mencionar algunos,. Ducky paso la ITV a tiempo para la primera gran prueba de Madrid a Londres, el fin de semana antes de la salida del rally.

Desde Londres el rally nos llevo por Europa occidental, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, atravesando los sorprendentes países del anterior bloque comunista lleno de contrastes, la república Checa, Polonia, Latvia, Lituania, Rusia, Kazajstán y Mongolia. A donde íbamos en nuestro brillante 2CV amarillo, atrajimos muchas miradas de admiración, palabras de animación, ofertas de dinero, ropas, alimento y bebida (vodka) para el viaje, hicimos nuevos amigos y tuvimos numerosas ofertas para comprar el coche. La gente escribía mensajes de buena suerte sobre la carrocería el vehículo, hasta los policías y los funcionarios de aduanas, de costumbre impacientes, pararon sus oficios para dejar su marca e así simbólicamente tomar parte en la increíble aventura.

Quedamos sorprendidos de la manera en que la gente por todas partes nos saludó y, en momentos de crisis, mecánicas u otro, se acercaban con ofertas de ayuda. Después de pasar la mejor parte del día reparando el coche en Kazajstán, los mecánicos se negaron a aceptar cualquier pago y al contrario insistieron que Team81 se llevaran como regalo un saco de manzanas para sostenernos a lo largo del viaje. Esto y numerosos otros gestos y ofertas, ayudo a subir la moral a pesar de la falta de dormir, la ausencia completa de los más básicas comodidades y el continuo desafío para mantener el coche andando.

En vista de nuestro vehículo, hicimos un progreso increíble, sobrevivimos un fuego eléctrico en Polonia, apuro de motor en Rusia, chasis, el cambio y dirección roto en Kazajstán, además de ser testigos de una variación de dramas, defendiéndonos de las almas más oscuras de la humanidad, de las paradas incesantes de la policía y otras "autoridades", no siempre con motivos puramente legales. Más allá de Olgii en Mongolia se rindió el coche cuando la caja de cambios estalló terminalmente.

Ya en Mongolia, después de otra reparación de emergencia recuperamos la marcha atrás para poder subir a la cima del monte al revés y después rodar silenciosamente cuesta abajo por las montañas durante casi cien kilómetros. Armado con mucha paciencia (Mongolia es un bellísimo país, muy grande pero “vació”) consiguimos que un camión nos llevara a una población. Allí fue evidente que el coche ya no iba más lejos así que lo dejamos con un mecánico local, después de sus mejores esfuerzos para resucitar la máquina.

No fáciles de disuadir tan cerca de la meta, continuamos el viaje hacia el este y Ulaanbaatar en un transporte más convencional pero típico Mongol, una furgoneta rusa UAZ tipo Jeep, sobrecargado con gente y su equipaje. Teníamos un viaje arduo de tres días por el Gobi, pero la moral subió alta pues alternativamente fuimos perseguidos y perseguíamos otros coches del rally. El Jeep recibió las pegatinas del rally y los conductores y los pasajeros estaban impacientes por llegar primeros, cantando y exaltando en cuanto pasara otro equipo. El sin fin de percances mecánicos del Jeep y otras interrupciones y lo mismo con los otros equipos significo que fue una final de lo más sudorosa. Fuimos ciertamente los primeros en llegar a Mongolia y a Ulaanbaatar pero el rally no es de velocidad, no obstante el ser competitivo era una manera de mantenernos motivados y también nos ayudo sin duda alguna la experiencia en conducir rallyes.

El viaje de Londres a Olgii, los dos alternando al volante cuando era posible, fue un total de 12.360 kilómetros, un promedio de 687 kilómetros por día durante 18 días bajo circunstancias muy difíciles con dos días parados por reparaciones. ¡A destacar que los neumáticos Mabor (Continental) del 2CV no sufrieron ningún pinchazo en todo el camino, los 35€ mejor gastados! En varias ocasiones Leonardo conducía más de 19 Horas seguidas cuando mover el volante ya era imposible para Elizabeth. Aunque el coche se retiró antes de U.B. habíamos hecho ya la distancia adicional en el comienzo, pues tuvimos que conducir 2.000 kilómetros desde nuestro hogar en Madrid a la línea de salida del rally en Hyde Park.

Gracias a los patrocinadores y los muchos que nos apoyaron, entre ellos nuestros 3 hijos, familia y amigos, Sergio Romagosa, y compañías tales como Liberty Seguros, Garages Moran, hemos unido 1.000 libras para las ONG y Tg 880.000 para Save the Children y llegamos a Ulaanbaatar con una bolsa de juguetes y juegos que habíamos transportado desde Madrid.

Después de un merecido descanso celebramos la llegada con los otros equipos que lograron entrar en la capital de Mongolia poco después y gozamos de las comodidades relativas de la ciudad y sus alrededores. La misma semana obtuvimos un billete para el Transiberiano a Beijing desde donde, después de algunos días culturales en comodidad cosmopolita, volvimos a casa a principios de septiembre, salvos, sanos y satisfechos.

Apreciando agua corriente, caliente y electricidad continuo en nuestro hogar en Madrid estamos justificablemente orgullosos del logro, de haber vivido una verdadera aventura y sabemos que hemos contribuido al bienestar de comunidades pobres en África y de niños necesitados en Mongolia. Ahora preparamos un libro y un video de la aventura, lo cual nos alejará de otras aventuras de momento.